"Si concebimos al Señor como una existencia exterior a nosotros, ello quiere decir que nosotros también somos exteriores a Él. Y, si somos exteriores a Él ¿qué sucederá? Seremos como objetos con respecto a Él. Y, precisamente, ¿qué es un “objeto”? Tomad una cocinera: utiliza cacharros, cacerolas… Se trata de objetos exteriores a ella y, de vez en cuando, se sirve de ellos para cocinar una comida y, después, una vez acabado el trabajo, los deja a un lado, hasta la próxima vez. Pues bien, lo mismo sucede con nosotros, mientras creamos existir fuera de Dios, Él nos toma, y después, nos deja a un lado como si fuésemos objetos. Si las cacerolas tuvieran una conciencia, ¿qué dirían? Gemirían: “¡Nuestra dueña nos ha olvidado! Cuando se servía de nosotras, por lo menos estábamos calientes, la cuchara nos rascaba y hacía un ruido agradable, estábamos contentas… Pero, ahora, nos ha abandonado. ¡Qué maldad! ¡qué crueldad!”.
¿Qué queréis? Si sois como utensilios de cocina con respecto al Señor, ¿acaso no es normal que os olvide de vez en cuando? Cuando seáis algo en Él, una parte de Él, en su cabeza, en sus órganos, en sus miembros, entonces sí, estaréis constantemente con Él, en Él."Omraam Mikhaël Aïvanhov
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